ESTA NOCHE VINIERON LAS MUSAS A ESTAR CONMIGO

Esta noche vinieron las musas a estar conmigo y todo esto me contaron…..como tantas veces! Me emborracharon de certeza, se quedaron conmigo…..como tantas veces!
…les esperaba.

El arte, actitud, sabiduría. Esperar, sin duda, un arte supremo.  Es el arte de recibir, el arte de observar, el arte de que siembren dentro de ti, el arte de recoger los frutos y compartirlos. La sabiduría, el arte de saber, de dejarte enseñar. El arte de la sencillez, el arte de amar y ser amado. Uno sin el otro no puede existir, sabiduría suprema. El arte de escuchar el corazón, sin palabras.
Por eso, vinieron las musas otra vez y yo otra vez, las estaba esperando. Porque es mágico y la magia es lo mejor de mi vida. Durante toda mi vida han venido las musas para estar conmigo, para acompañarme, para enseñarme una canción, para dictarme, para hacerme entender, para viajar con ellas en su estrella de luz. Yo, ¡tan afortunado! Maravillosa compañía, me subí al tren que pasaba por allí, y ahí sigo.


El arte no se puede aprender jamás, el oficio, sí. El arte, es un don maravilloso, lo tienes y lo descubres, si no, como si no lo tuvieras. El arte de la vida, el arte del aliento, el arte del milagro del aliento. ¡Cómo me gusta vivir!

Hay un tren. El tren, todos los días pasa, muchas veces, vacío. Me encantaría que te subieras conmigo pues se lo que pasa por el camino. Ni siquiera hay que esperar a llegar al destino, pues el destino es hacer el viaje en sí mismo y la compañía que llevas, es tu mejor amigo. ¡Qué arte! El arte de estar contigo mismo, llama a su puerta, no lo dudes, no hay mejor promesa de estar vivo.

No hacer nada, ¡qué arte! el arte supremo de no hacer nada, donde la vida y la muerte se dan la mano, una detrás de la otra. La divina vida, la divina muerte. En el arte supremo de no hacer nada, llega la divina vida y se va la divina muerte. Va y viene. ¿Misterio? No. Arte. Supremo arte. Y yo, espectador invitado ante la representación más grandiosa.

¿Ves? Llegaron las musas, las esperaba sin esperarlas y dejaron su regalo. Me hacen entender de una manera sencilla, me divierten, me aligeran el peso del miedo a lo desconocido, ponen en mi corazón y en mi boca, comprensiones que yo por mi mismo, no hubiera podido tener. Ahora disfruto.

Nunca te encontrarás si no reconoces que estás perdido. Otra manifestación del arte, darte cuenta que estás perdido, que no sabes, que algo te falta, teniéndolo todo y rebelarte  ante eso. Querer saber. Ahí empieza a desarrollarse un arte ante tus propios ojos. Como el lento abrir de los cielos al amanecer, lento, lento, luz, claridad, evidente. Arte, arte, encontrarse a sí mismo, sin método, sin renuncia, tan suave…. El arte de dejarse llevar, de dejarse curar.  Todas las artes se diluyen en el gran arte, si lo tocas, si te toca, tu vida será mágica. Si tienes el don, lo tienes todo. No tienes que hacer nada, sólo descubrirlo y que él te toque como si fueras un instrumento. Bueno, eso somos, instrumentos desafinados que no deberían estarlo.

Llegaron las musas otra vez y este regalo me dejaron……………